Equipo de Sanamidi · 20 de julio de 2026 · 6 min de lectura

Los hombres de hoy tienen menos testosterona que sus padres: qué dice la ciencia

Un metaanálisis presentado en la ESHRE con más de 118.000 hombres apunta a un descenso generacional de la testosterona desde 1972. Qué significa este dato, qué no significa, y qué puedes hacer tú.

Es una de esas noticias que uno lee dos veces. En el congreso anual de la ESHRE (la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología) celebrado en Londres se presentó un metaanálisis que reunió seis estudios de seguimiento a largo plazo con más de 118.000 hombres de Israel, Estados Unidos, Brasil, Finlandia y Dinamarca, entre 1972 y 2019. Su conclusión: los niveles medios de testosterona han ido cayendo de forma sostenida durante medio siglo, a un ritmo superior al 1% anual, con una caída acumulada que los autores sitúan en torno al 50% respecto a los valores de los años setenta. Y el descenso parece haberse acelerado a partir del año 2000.

Dicho de otro modo: un hombre de 40 años de hoy tiende a tener menos testosterona de la que tenía su padre a esa misma edad. No es una sensación ni un titular: es un patrón que aparece en poblaciones distintas, en países distintos y con décadas de datos detrás.

Qué se sabe de las causas

Aquí conviene ser honestos: los investigadores describen bien el fenómeno, pero no hay consenso cerrado sobre su causa. Los factores que se apuntan con más fuerza son el aumento de la obesidad y la diabetes tipo 2, el sedentarismo, y la exposición cotidiana a disruptores endocrinos — sustancias presentes en plásticos, envases y productos de uso diario que interfieren con el sistema hormonal. También se mencionan la contaminación ambiental y los cambios en el estilo de vida de las últimas décadas.

Entre los propios expertos hay discrepancias sobre cuánto pesa cada factor. Algunos investigadores presentes en el congreso —como el profesor Channa Jayasena, del Imperial College de Londres, o el profesor Allan Pacey, de la Universidad de Manchester— piden cautela al atribuir la caída a causas ambientales concretas, mientras otros, como el profesor Hagai Levine, de la Universidad Hebrea-Hadassah, llevan años advirtiendo de lo que describen como una crisis de la salud reproductiva masculina.

En España, un estudio dirigido por la investigadora Rocío Núñez Calonge analizó a cerca de 400 hombres entre 2024 y 2025 y encontró diferencias llamativas por regiones en la calidad seminal, lo que refuerza la idea de que el entorno y los hábitos pesan más de lo que se creía.

Lo que este dato NO significa

Aquí es donde toca bajar el volumen del titular. Que la media poblacional haya bajado no significa que tú tengas la testosterona baja: son cosas distintas. Una media es un promedio de miles de personas; tu caso concreto solo lo dice tu analítica.

Tampoco significa que todos los hombres necesiten tratamiento. La mayoría de quienes se miden tienen valores dentro de rango, y en muchos de los que están en el límite la explicación está en el sobrepeso, el sueño, el alcohol o el estrés sostenido — cosas que se pueden mejorar sin medicación.

Y desde luego no significa que haya que precipitarse. Cada vez que un dato así circula por redes aparecen los vendedores de «potenciadores naturales de testosterona» y las webs que ofrecen hormonas sin ver a nadie. Ese es exactamente el camino equivocado: la testosterona no es un suplemento, es un tratamiento médico con controles de seguridad.

Lo que sí conviene llevarse

La lectura útil de esta noticia es otra, y es más tranquilizadora de lo que parece: si el entorno y los hábitos están detrás de buena parte del fenómeno, entonces hay margen de maniobra. Perder grasa abdominal, dormir mejor, entrenar fuerza y moderar el alcohol tienen un efecto medible sobre los niveles hormonales. No son consejos de relleno: son las intervenciones con más evidencia.

Y la segunda lectura: si algo ha cambiado a nivel de generación, tiene todavía más sentido dejar de suponer y empezar a medir. Muchos hombres arrastran años de cansancio, ánimo apagado o cambios en su vida sexual atribuyéndolo a la edad, sin haberse hecho nunca una analítica hormonal. Una medición resuelve en días lo que las suposiciones no resuelven en años.

Nuestra forma de verlo

En Sanamidi no vendemos alarma: los titulares generacionales son interesantes, pero lo que cambia tu vida es tu dato, no la media mundial. Por eso el camino que proponemos es siempre el mismo: primero ponerle palabras a lo que notas, después medir con una analítica de verdad, y por último que un médico colegiado valore el cuadro completo y decida — que puede ser tratar, o puede ser decirte que lo tuyo son hábitos y no hormonas.

Fuente de los datos citados: metaanálisis presentado en el congreso anual de la ESHRE (Londres) y estudio español dirigido por Rocío Núñez Calonge, recogidos por El Español (julio de 2026).

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Este artículo es contenido educativo y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes un problema de salud, consulta a tu médico; si es urgente, llama al 112.