Equipo de Sanamidi ella · 5 de septiembre de 2026 · 5 min de lectura

Bajo deseo sexual en la mujer: las causas que casi nadie mira

Que el deseo baje a partir de los 40 tiene explicación, y casi nunca es una sola. Hormonas, sueño, medicación, dolor y pareja: por dónde empezar a mirar antes de buscar «la solución».

«Ya no me apetece». Es una de las frases que más cuesta decir en una consulta y una de las que más mujeres podrían decir a partir de los 40: los estudios apuntan que cerca de cuatro de cada diez notan un descenso claro del deseo en la perimenopausia y la menopausia. La mayoría no lo consulta porque cree que no tiene arreglo, o que el arreglo es una pastilla que no existe.

Ni una cosa ni la otra. El deseo femenino tiene varias capas, y bajar suele ser el resultado de que varias fallen a la vez. Verlas por separado es lo que permite hacer algo.

La capa hormonal

Los estrógenos y, en menor medida, los andrógenos (sí, las mujeres también tienen testosterona) participan en el deseo, en la sensibilidad y en la respuesta de excitación. En la perimenopausia fluctúan y después bajan. A eso se suman otras hormonas que a veces se olvidan: una tiroides lenta o una anemia por falta de hierro producen cansancio y apatía que se llevan el deseo por delante.

Lo bueno de esta capa es que se mide. Una analítica sencilla descarta o confirma, y evita atribuir a «la edad» algo que tiene tratamiento.

La capa del cuerpo: dolor, sueño y medicación

Si las relaciones duelen por sequedad, el deseo se apaga como defensa: el cuerpo aprende a evitarlas. Es tan frecuente que a menudo lo primero que hay que tratar no es el deseo, sino la sequedad.

El sueño roto de la perimenopausia (sofocos nocturnos, despertares) y la carga mental de esa etapa dejan poca energía para nada. Y hay medicamentos que bajan el deseo como efecto secundario: algunos antidepresivos, algunos anticonceptivos, tratamientos para la tensión. A veces basta con revisarlos con quien los recetó.

La capa emocional y de pareja

El estrés sostenido, el ánimo bajo, la imagen corporal en una etapa de cambios y la relación de pareja pesan tanto como las hormonas, y a veces más. Una relación con roces, rutina o falta de conversación no se arregla con un tratamiento físico. Aquí lo que funciona es el apoyo psicosexual: hablar de ello con un profesional, a veces en pareja.

Por dónde empezar

Por ordenar las capas. Un cuestionario que pregunte cómo ha cambiado el deseo, desde cuándo, si hay dolor o sequedad, qué medicación tomas, cómo duermes y cómo estás de ánimo ya orienta mucho. Con eso, un médico decide si hace falta una analítica, si hay algo físico que tratar primero y si el camino pasa por el apoyo psicosexual.

Desconfía de quien te ofrezca una solución única. No hay «pastilla del deseo» para la mujer, y lo que sí hay funciona precisamente porque se elige según la causa. Muy pronto en Sanamidi ella.

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Este artículo es contenido educativo y no sustituye el consejo, diagnóstico ni tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes un problema de salud, consulta a tu médico; si es urgente, llama al 112.